La gestación subrogada o maternidad subrogada es una técnica de reproducción asistida en la que una mujer, conocida como gestante, lleva a término un embarazo para otra persona o pareja. Es importante mencionar que el término «madre de alquiler» no debería utilizarse, ya que la gestante no será la madre biológica del bebé; el embrión implantado no tiene vínculo genético con ella.
En Perú, esta práctica se encuentra en un vacío legal. Si bien no está prohibida expresamente, tampoco cuenta con una regulación específica. Este vacío puede generar complejidades legales y éticas tanto para las personas interesadas en acceder a esta técnica como para las gestantes.
¿En qué consiste la gestación subrogada?
La gestación subrogada combina los avances más recientes en medicina reproductiva con procedimientos legales y administrativos que varían según las leyes de cada país. En el caso de Perú, este procedimiento debe realizarse bajo el marco de las técnicas de reproducción asistida que regula la Ley General de Salud (Ley N.º 26842), donde se estipula que los tratamientos deben ser realizados con el consentimiento informado de todas las partes involucradas.
El proceso implica:
- Fecundación In Vitro (FIV):
Los óvulos y el esperma de los futuros padres son fecundados en laboratorio. Si alguno de los padres no puede aportar gametos, pueden utilizarse óvulos o esperma de donantes, cumpliendo con los estándares de la normativa de salud. - Implantación del embrión:
El embrión resultante es implantado en el útero de la gestante, quien se encargará de llevar el embarazo a término.
Aspectos clave en el contexto peruano
- Vínculo genético:
En los casos de gestación subrogada gestacional, la gestante no aporta sus propios óvulos, lo que garantiza que no exista vínculo genético con el bebé. - Vacío legal:
Debido a la ausencia de una ley específica en Perú, la filiación del niño puede presentar complicaciones que requieren procesos legales adicionales para reconocer a los padres de intención como los progenitores legales. - Consideraciones éticas:
Es fundamental garantizar el consentimiento pleno y voluntario de la gestante, además de proteger sus derechos durante y después del embarazo.
Cada año, un número creciente de personas recurre a esta técnica para cumplir su sueño de formar una familia, aunque la falta de claridad legal en el país hace necesario buscar orientación jurídica especializada para evitar conflictos.